En la especie humana no solo los niños juegan, sino que también lo
hacen los adultos, algo que no sucede en la mayoría de los mamíferos.
Según investigadores de la Universidad Penn State (EE UU), esta conducta
podría tener una explicación evolutiva, ya que “la capacidad de jugar de un macho indicaría a la hembra que no es agresivo y que no dañará a su descendencia“, aclara Garry Chick, coautor del trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario