El miércoles pasado, 600 venezolanas presentaron recurso ante la Corte de Casación del Tribunal Supremo francés,
última instancia que conoce de la demanda interpuesta por miles de
ciudadanas de distintas nacionalidades contra la empresa certificadora
alemana TUV Rheinland, por haber certificado la calidad de las prótesis
mamarias francesas de marca Poly Implant Prothese (PIP),
las cuales resultaron altamente riesgosas para la salud por haber sido
fabricadas con silicón industrial no autorizado sanitariamente.
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