Lo de tener sexo mientras se vuela a 10.000 metros de altura es una fantasía para muchos de los que cogen aviones habitualmente. Másde una película –alguna desde el humor– nos ha mostrado el morbo de jugar con el cuerpo de otro entre las butacas del avión o en el reducido espacio de los aseos. Pero, ¿es realmente frecuente eso del sexo en las alturas? Más de lo que uno pudiera pensar.
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