Nadie dice que los rounds exprés, salvajes y de media ropa no sean memorables, pero siempre le salimos debiendo mucho al cuerpo, incluso durante los encuentros a ritmo promedio. Porque cuando apenas el cerebro está mandando las señales sensoriales, los poros y las fibras nerviosas recién reaccionan, ¡pum!, se acaba el encuentro. Y tú ni enterada de todo lo que hubieras podido experimentar. No volverá a ser así, que vamos a cocinar a fuego lento.
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